Desde las primeras horas de la madrugada, la Basílica de Santa Teresa se ha convertido en el epicentro de la fe caraqueña para celebrar el día del Nazareno de San Pablo. Entre oraciones y túnicas moradas, una multitud de devotos ha acudido al templo para participar en las constantes eucaristías, rindiendo honores al «Limonero del Señor» en agradecimiento por los favores recibidos. El ambiente refleja una profunda devoción por el hijo predilecto de la capital, donde las familias se reúnen para entregar sus ofrendas espirituales y solicitar la intercesión divina en este día tan significativo para la ciudad.

La programación litúrgica continuará durante toda la jornada, brindando espacios para que la feligresía cumpla con sus promesas y mantenga viva esta tradición centenaria de la Iglesia venezolana. 

El evento principal tendrá lugar a las 5:00 de la tarde con la celebración de la misa central, la cual será presidida por el arzobispo de Caracas, Monseñor Raúl Biord. Esta ceremonia marcará el punto culminante de una jornada de espiritualidad y esperanza.

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