Las carreteras francesas fueron escenario de un suceso insólito cuando las autoridades detuvieron a una mujer de 92 años que conducía un Porsche 911 GT3 a 228 km/h. El incidente ocurrió cerca de las 10 de la noche, momento en el que la patrulla detectó el deportivo de 510 caballos de fuerza capaz de alcanzar los 311 km/h superando con creces los límites permitidos. A pesar de la extrema velocidad, la conductora, nacida en 1934, se detuvo sin oponer resistencia y sorprendió a los oficiales por su estado de alerta y su disposición para bromear durante la intervención.

Tras ser interceptada, la mujer confesó con total naturalidad su afición por la adrenalina, asegurando que su difunto esposo le inculcó el amor por los autos de alto rendimiento. «Me encanta conducir rápido», declaró a los agentes, explicando que buscaba la descarga de energía que solo la velocidad proporciona. Según relató el medio local Automobile-Magazine, uno de los oficiales admitió que tuvo que verificar la fecha de nacimiento varias veces, pues le resultaba difícil creer que una persona de su edad estuviera tan «despierta y animada» al volante de una máquina tan potente.
Sin embargo, la pasión de la anciana no la libró de las consecuencias legales; los uniformados le impusieron una multa económica y le restaron puntos en su licencia de conducir. El suboficial jefe a cargo del operativo comentó con asombro que la mujer, cuya identidad se mantuvo en reserva, parecía «casi orgullosa» de haber sido sancionada. Aunque quedó en libertad tras el procedimiento, las autoridades le **confiscaron el vehículo**, el cual permanecerá bajo custodia policial al menos hasta que la conductora deba comparecer ante un juez.






