Bad Bunny lo ha vuelto a hacer. En su quinta participación en la Gala MET, el artista puertorriqueño de 32 años se convirtió en el centro de todas las miradas al aparecer con un aspecto que superaba los 80 años de edad. Esta impactante transformación fue posible gracias a horas de maquillaje y prótesis que sumaron «53 años» a su rostro, complementado con un esmoquin negro de silueta atemporal diseñado por él mismo en colaboración con la firma española Zara, marca que también lo acompañó en su pasada presentación del Super Bowl 2026.

La elección del intérprete de Debí Tirar Más Fotos no fue casual, sino una respuesta directa a la temática del año: Costume Art. Mientras otros invitados se inspiraron en lienzos clásicos, como Madonna en la obra de Leonora Carrington, el cantante puso el foco en la sección «The Aging Body» (El cuerpo envejecido) de la exposición del Museo Metropolitano de Arte. Con un bastón en su mano izquierda para completar el personaje, el reciente ganador del Grammy al Álbum del Año buscó transmitir un mensaje profundo: el traje y el arte no envejecen, pero el hombre sí.
Durante su paso por la alfombra roja, el cantante expresó a la revista Vogue su orgullo por esta propuesta creativa, subrayando que este evento es el escenario perfecto para explorar y expresarse de manera diferente. «Siempre me gusta hacer algo distinto y este día es perfecto para ser creativo», afirmó el artista, quien una vez más cumplió a rajatabla con el código de vestimenta.






