El Gobierno de Singapur ha anunciado el endurecimiento de sus políticas educativas al autorizar los castigos corporales, incluidos los azotes con vara, como medida excepcional para combatir el acoso escolar en las aulas. Según explicó el ministro de Educación, Desmond Lee, ante el Parlamento, esta herramienta se empleará únicamente como último recurso cuando todas las demás medidas pedagógicas resulten insuficientes. La iniciativa busca priorizar la seguridad colectiva y el orden público, pilares fundamentales de la identidad de la ciudad-Estado, frente a conductas graves de bullying que han sacudido recientemente a la opinión pública.

La aplicación de estas sanciones seguirá un protocolo estricto que requiere la autorización previa del director y la ejecución por parte de profesores acreditados, quienes deberán evaluar la madurez y capacidad de aprendizaje del alumno. Sin embargo, el marco legal establece una clara distinción de género: los azotes se aplicarán exclusivamente a estudiantes varones, principalmente en los últimos años de primaria y secundaria, mientras que las alumnas quedan exentas bajo el Código de Procedimiento Penal vigente. Lee enfatizó que el castigo físico no se aplicará de forma aislada, sino que vendrá acompañado de un plan integral de seguimiento psicológico y asesoramiento para reconducir la conducta del menor.
A pesar de las advertencias de organismos internacionales como UNICEF y la OMS sobre los efectos nocivos del castigo físico en la salud mental, Singapur defiende la medida como una extensión de su riguroso sistema judicial, donde la flagelación sigue vigente para diversos delitos. Esta ofensiva contra el acoso también se trasladará al ámbito digital con la creación de una comisión de seguridad en línea para agilizar denuncias por ciberacoso.
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