En una reciente entrevista en @revista.estilosaludable, la doctora Keila Simoni (@drakeilasimoni), médico pediatra, desmintió que exista una relación entre la inmunización y el trastorno del espectro autista (TEA). Simoni aclaró que este mito se originó en una hipótesis fraudulenta publicada en 1998 por un científico al que posteriormente se le retiró la licencia médica tras comprobarse que sus datos eran falsos. La especialista enfatizó que el autismo tiene una base neurobiológica que puede gestarse incluso antes del nacimiento, y que la ciencia ha demostrado de forma contundente que no hay evidencia que vincule ningún tipo de vacuna con esta condición.

La doctora explicó que la confusión entre los padres suele deberse a una «coincidencia temporal», ya que el diagnóstico de TEA suele ocurrir entre los 12 y 24 meses de edad, periodo que coincide con la aplicación de refuerzos importantes como la vacuna trivalente viral. Asimismo, aprovechó el espacio para alertar sobre el uso excesivo de dispositivos electrónicos en niños pequeños. Según la pediatra, la exposición prolongada a pantallas está generando retrasos en el lenguaje y dificultades en la socialización que, en ocasiones, pueden confundirse con rasgos autistas, por lo que instó a los representantes a priorizar la interacción humana y el juego tradicional.
La Dra. Simoni hizo un llamado a la población a no caer en la «infodemia» o desinformación promovida por grupos antivacunas en redes sociales, recordando que la inmunización es la herramienta más eficaz para prevenir enfermedades que están resurgiendo, como el sarampión y la fiebre amarilla. «Las vacunas salvan vidas y han erradicado patologías mortales», afirmó, instando a las familias a cumplir con el esquema de vacunación completo desde el nacimiento y a consultar siempre con especialistas certificados ante cualquier duda médica, en lugar de basar sus decisiones de salud en tendencias digitales.






