La Dirección General de Tráfico (DGT) de España ha intensificado los controles sobre los peatones que cruzan las calles utilizando el teléfono celular, una conducta que será sancionada con multas que oscilan entre los 80 y los 200 euros para los casos más graves, como atravesar con el semáforo en rojo. Esta medida busca mitigar los riesgos en la vía pública, recordando que los transeúntes son una parte fundamental del entorno vial y que la distracción tecnológica puede costar vidas.

Ante esta iniciativa, Fabián Pons, director del Observatorio Vial Latinoamericano (Ovilam), calificó como «correcto» el avance de este tipo de sanciones. El especialista advirtió que un peatón que cruza por un lugar indebido o desatento a su entorno no solo arriesga su propia integridad, sino que puede provocar un siniestro vial grave para los conductores. Para dimensionar el problema, Pons señaló que en Argentina murieron cerca de 1.300 peatones durante 2025, y argumentó que este tipo de controles rigurosos también deberían aplicarse a ciclistas y usuarios de monopatines o monoruedas.

Finalmente, en declaraciones a Cadena 3, el titular de Ovilam cuestionó la falta de controles efectivos en el territorio argentino, asegurando que «el secreto no está en hacer la norma, sino en hacerla cumplir». En ese sentido, recordó que la Ley Nacional de Tránsito es clara al respecto: la prioridad de paso para los peatones existe y se debe respetar, pero únicamente cuando estos cruzan de forma correcta por los lugares habilitados, tales como esquinas o sendas peatonales.

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