Una gran masa de agua cálida avanza a través del océano Pacífico ecuatorial hacia las costas de Sudamérica, perfilándose como el primer indicio claro de la formación del fenómeno de El Niño. Según datos recientes del satélite Sentinel-6 Michael Freilich, operado por la NASA y la Agencia Espacial Europea, este calentamiento es impulsado por sucesivas ondas Kelvin detectadas durante el 2026, las cuales generan una elevación anómala del nivel del mar y confirman que el océano está acumulando calor capaz de alterar los patrones de lluvia y temperatura a nivel global.

Aunque el evento climático aún se encuentra en una fase temprana, su evolución inicial evoca los patrones observados antes de grandes episodios de El Niño en el pasado. Los expertos advierten que, incluso si su intensidad final resulta moderada, el fenómeno podría desencadenar consecuencias significativas como sequías, inundaciones y graves alteraciones en la actividad pesquera; por ello, los científicos mantendrán un monitoreo constante de estas anomalías hasta que el ciclo alcance su punto máximo previsto entre finales de este año y comienzos del próximo.

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