El Departamento de Justicia de Estados Unidos solicitó formalmente al juez federal Alvin Hellerstein posponer del 30 de junio al 22 de julio la próxima audiencia en el caso penal que se sigue contra Nicolás Maduro y Cilia Flores. A través de una misiva dirigida al Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, la Fiscalía estadounidense argumentó que este aplazamiento responde estrictamente a necesidades de programación logística, requiriendo un margen de tiempo adicional para garantizar un esquema de transporte seguro y el resguardo físico adecuado de los acusados.

Este proceso, que se desarrolla en los tribunales federales de Manhattan, está centrado en acusaciones formales por presuntos delitos de narcoterrorismo, corrupción y conspiración para la introducción de narcóticos en territorio estadounidense. Actualmente, los equipos legales de ambas partes aguardan la decisión del magistrado Hellerstein, quien deberá evaluar la solicitud de la Fiscalía para determinar si aprueba la modificación del cronograma judicial o si decide mantener la citación original para finales de junio.

La evolución de este caso se mantiene bajo el monitoreo constante de agencias internacionales y organismos de inteligencia debido a su alta sensibilidad geopolítica y el impacto directo en las relaciones bilaterales entre Washington y Caracas. Fuentes jurídicas del circuito neoyorquino destacan que este tipo de peticiones son frecuentes en procesos de tal magnitud, ya que permiten a las autoridades y agencias federales de transporte consolidar los estrictos protocolos de custodia necesarios para el normal desarrollo de las comparecencias en la corte.

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