Venezuela sigue enfrentando las devastadoras consecuencias del doble terremoto que sacudió al país, registrado con sismos de magnitud 7.2 y 7.5 con apenas 39 segundos de diferencia.

De acuerdo con el más reciente reporte oficial emitido por las autoridades venezolanas, la tragedia deja un lamentable saldo que asciende a 164 fallecidos y 971 heridos, al mismo tiempo que se han contabilizado 30 réplicas que mantienen en estado de máxima alerta a la población.
El impacto de los movimientos telúricos ha ocasionado que las zonas más afectadas presenten graves daños estructurales, resultando en el colapso de al menos 10 edificios en la ciudad de Caracas, mientras que La Guaira fue declarada oficialmente como zona de desastre.
Para hacer frente a la crisis, el gobierno anunció la creación de un fondo de emergencia inicial de 200 millones de dólares destinado a la reconstrucción de viviendas, hospitales e infraestructura, además de implementar medidas de apoyo directo para las familias, trabajadores y comerciantes. A estos esfuerzos se sumará la ayuda internacional, con la inminente llegada de equipos especializados de varios países que apoyarán las críticas labores de búsqueda y rescate.
En el terreno, las autoridades y diversas organizaciones trabajan conjuntamente en un plan de coordinación y respuesta basado en la cooperación interinstitucional, la comunicación efectiva y la garantía de protección y seguridad para brindar asistencia rápida a los damnificados.
En medio de esta profunda consternación nacional, seguimos orando por las víctimas, por todos aquellos que aún permanecen desaparecidos y por el incansable esfuerzo de los equipos que continúan trabajando sin descanso en las labores de rescate.






