Las autoridades aeronáuticas venezolanas extendieron las restricciones temporales para las operaciones de la aviación general internacional mediante la emisión del NOTAM A0291/26, el cual se mantendrá vigente desde el 2 hasta el 9 de julio. Bajo esta medida, todos los vuelos privados, ejecutivos y demás operaciones no regulares requerirán de una autorización previa para poder despegar o aterrizar dentro del territorio nacional.

Esta disposición aplica rigurosamente para toda la Región de Información de Vuelo (FIR) de Maiquetía, lo que significa que la restricción no se limita a un aeropuerto en particular, sino que abarca a cualquier aeronave de aviación general que pretenda ingresar, salir o sobrevolar el espacio aéreo bajo la jurisdicción administrada por Venezuela.
Aunque el documento aclara que los vuelos comerciales regulares de pasajeros, de carga, humanitarios y oficiales están exentos de estas limitaciones específicas, la realidad operativa en la principal terminal del país enfrenta una grave contingencia.
Desde los terremotos registrados el pasado 24 de junio, los vuelos comerciales en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía se encuentran completamente suspendidos. La medida se tomó tras detectarse severos daños estructurales en la terminal de pasajeros, así como grietas y fallas en las pistas y calles de rodaje, lo que impide temporalmente las operaciones comerciales habituales en dicha sede.
Ante esta situación, el flujo de pasajeros y las operaciones de las aerolíneas nacionales e internacionales incluidas Copa Airlines, Wingo, Avianca, Latam, Air Europa y Plus Ultra, se trasladaron temporalmente a terminales alternas, principalmente al Aeropuerto Arturo Michelena de Valencia.
Mientras tanto, en las instalaciones de Maiquetía solo se mantienen operaciones controladas de carácter militar, misiones humanitarias y algunos vuelos privados estrictamente autorizados. El control de ingreso y salida en esta terminal se realiza exclusivamente a través de la Rampa 4, el área empleada de manera habitual para las operaciones diplomáticas y presidenciales.





