La reciente actividad sísmica registrada en el país, con especiales afectaciones en Caracas y La Guaira, ha despertado una profunda alarma ciudadana sobre la estabilidad de nuestras edificaciones. Ante esta inquietud, el ingeniero civil y profesor universitario Álvaro Díaz Barón(@alvarodiazb), hizo un llamado a la acción preventiva durante una entrevista con @noticiasdeaqui_, destacando que el mantenimiento de las infraestructuras va mucho más allá de un simple tema estético. El experto advierte que atender problemas como filtraciones de humedad o desprendimientos en las fachadas es vital para conservar la integridad de las bases estructurales y evitar tragedias frente a eventos naturales que son impredecibles.

Un punto clave para la tranquilidad de las comunidades es entender que las estructuras modernas están diseñadas para ser «sismorresistentes», no «antisísmicas». Díaz Barón aclaró que los edificios actuales buscan disipar la energía del sismo a través de movimientos controlados, en lugar de oponer una resistencia rígida total. No obstante, este diseño pierde toda su eficacia si los materiales sufren deterioro o falta de mantenimiento. El ingeniero ilustró el problema revelando el caso de un edificio donde la mitad de sus columnas estaban severamente corroídas en la base, comparando la situación con «tener artritis en los tobillos»: al recibir el impacto sísmico directamente desde el suelo, la estructura vulnerable no puede disipar la fuerza y termina cediendo al colapso.

Para diagnosticar y corregir estas graves fallas, toma un marcado protagonismo la figura del ingeniero forense o patólogo estructural. Tras fenómenos complejos como la «licuefacción» de los suelos ocasionada por el reciente doblete sísmico, estos expertos son vitales para realizar estudios especializados que determinen el origen de las afectaciones. Díaz Barón enfatiza que casi todo daño estructural puede corregirse si se interviene a tiempo tras un análisis riguroso de cada caso. Aunque el proceso represente una inversión importante para un condominio o un particular, el especialista insiste en que el costo siempre será menor que perder la propiedad o poner en riesgo vidas humanas.

Finalmente, el especialista recordó que la seguridad de las obras cuenta con un respaldo legal a través de la «responsabilidad decenal», la cual compromete a los constructores durante diez años. Ante cualquier duda razonable sobre la habitabilidad o las grietas de un inmueble, la recomendación fundamental es no ceder al pánico, pero tampoco a la apatía, y contratar inmediatamente a un profesional calificado que garantice que nuestras viviendas sigan siendo refugios seguros.

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