Este 1 de agosto se conmemoran 100 años del nacimiento de Leopoldo Sucre Figarella, ingeniero civil, servidor público y una de las figuras más influyentes en el desarrollo de la infraestructura venezolana durante la segunda mitad del siglo XX.
Nacido en Tumeremo, estado Bolívar, el 1 de agosto de 1926, Sucre Figarella dedicó cerca de cuatro décadas al diseño, planificación y ejecución de obras que transformaron el país. Graduado como ingeniero civil en la Universidad Central de Venezuela (UCV), ocupó importantes cargos en la administración pública, entre ellos gobernador del estado Bolívar, ministro de Obras Públicas, ministro de Transporte y Comunicaciones y presidente de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG).
Conocido por muchos como «El Constructor», su gestión estuvo vinculada a proyectos de gran envergadura que impulsaron el desarrollo vial, hidráulico, urbano e industrial de Venezuela. Su nombre permanece asociado a la expansión de la infraestructura nacional, especialmente en la región Guayana, donde promovió obras estratégicas para el crecimiento económico y social del país.
Su legado puede apreciarse en carreteras, puentes, sistemas de transporte, obras hidráulicas y proyectos de desarrollo que, décadas después, continúan formando parte de la vida cotidiana de millones de venezolanos.
Leopoldo Sucre Figarella falleció el 16 de octubre de 1996 en Caracas, pero su aporte al desarrollo nacional sigue siendo reconocido como uno de los más significativos en la historia de la ingeniería y la gestión pública venezolana. En el centenario de su natalicio, distintas voces recuerdan su visión de país y el impacto de una trayectoria dedicada a construir infraestructura al servicio de la nación.

A 100 años del nacimiento de Leopoldo Sucre Figarella, uno de los grandes constructores de la Venezuela moderna
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