Una adolescente venezolana, identificada como Keily Michelle, perdió la vida tras recibir dos disparos el pasado 1 de agosto en la ciudad de Aurora, Colorado. El trágico suceso ocurrió mientras la joven participaba en una pijamada junto a otros cuatro menores, en una reunión organizada para despedir a una amiga que regresaba a Colombia. Según declaraciones de la madre de la víctima al periodista Carlos Moreno, el hecho se habría desencadenado por una imprudente incitación entre los presentes: «Como que un niño le dijo a otro ‘a que tú no agarras el arma y le das’ y él cargó el arma y le pegó a mi hija».

Pese a los esfuerzos médicos realizados en el centro de salud al que fue trasladada, la joven no logró sobrevivir a la gravedad de sus heridas. «Cuando voy al hospital el doctor me dice que llegó sin pulso. Ellos trataron de reanimarla, entubarla, la estabilizaron, en el momento en el que le están haciendo la cirugía fallece», relató entre lágrimas la progenitora. Por su parte, las autoridades locales informaron que el presunto responsable de los disparos ya se encuentra bajo custodia policial y bajo arresto, aunque su identidad se ha mantenido en reserva por tratarse de un menor de edad.

Esta trágica pérdida golpea doblemente a una familia que había emigrado desde Venezuela buscando un futuro mejor y atención médica especializada para la hermana menor de Keily, una niña de siete años que actualmente se encuentra a la espera de un trasplante de corazón. En medio del dolor por el crimen, la madre de Keily exige justicia a las autoridades estadounidenses mientras la familia inicia los trámites correspondientes con la esperanza de repatriar el cuerpo de la adolescente a su país natal para darle sepultura.

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