A los ocho años, Franmery Caten vendió helados para comprar su primer teléfono, motivada por su madre sobre el valor del trabajo honrado. Esa chispa la llevó a explorar diversos proyectos en su juventud, desde repostería hasta accesorios, forjando un carácter perseverante y la firme convicción de que los talentos propios deben explotarse para salir adelante.

Su vocación culinaria cobró una dimensión profunda durante su estadía en Estados Unidos. Al buscar reconectar con la memoria de su madre, encontró en la cocina un refugio sanador. Durante una entrevista con @ysbelsyhernandez en @saboresyviajes compartió que lo que inició como un pasatiempo para evocar los sabores del hogar se convirtió en una próspera venta de empanadas y tequeños. Esta valiosa experiencia internacional fue el equipaje con el que decidió regresar a Venezuela para construir un proyecto propio.

Así nació «Rosa y Punto» (@rosaandpunto), una propuesta de delivery y pick-up que eleva el tradicional tequeño criollo a una experiencia gourmet. Franmery cuida cada detalle de la presentación, desde combinaciones con tres tipos de queso hasta un empaque de estilo fancy. Tras consolidarse con productos congelados, recientemente expandió la marca al ofrecer tequeños fritos, guiando al cliente para disfrutar del punto perfecto de cocción.

A sus 27 años, la emprendedora demuestra que la constancia y el amor por el detalle son la clave del éxito. Su mensaje para las nuevas generaciones es aprender un oficio y dedicarse a lo que llena el alma, pues siempre habrá un público para el trabajo de calidad.

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