El pueblo de Curataquiche, en el municipio Simón Bolívar, celebra el cumpleaños de Don Ramón Antonio Mejías, un pilar fundamental e historia viva de la comunidad. Nacido el 12 de agosto de 1918 en el caserío Los Bajos, cerca de Barbacoa, Don Ramón se estableció desde muy joven en Curataquiche junto a sus padres y sus tres hermanos, luego de que una crecida del río inundara su asentamiento natal.

Siendo actualmente el único sobreviviente de sus hermanos, construyó un sólido hogar junto a su esposa, Gertrudis María García de Mejías, con quien procreó siete hijos y compartió décadas de unión hasta el fallecimiento de ella por causas naturales hace más de 15 años.
Su trayectoria ha estado marcada por el trabajo incansable, la fe y la pasión deportiva. Laboró durante años en el Sistema de Riego de la industria petrolera y en su propia parcela agrícola hasta 1998, al tiempo que sirvió al pueblo durante más de 65 años haciendo repicar con devoción las campanas de la iglesia local. Asimismo, su amor por el béisbol lo convirtió en una figura legendaria del estadio Javier Carreño, donde descolló como un temible «cuarto bate» y jonronero en los torneos intercalles e interpueblos, manteniendo intacto hasta el día de hoy su fervor por los Navegantes del Magallanes.
A pesar de los achaques propios de la edad y de las atenciones físicas que hoy requiere, Don Ramón conserva una lucidez extraordinaria, reconociendo a sus allegados por la voz, disfrutando entre risas las travesuras de los más pequeños y manteniendo su inconfundible preferencia por las catalinas y los dulces criollos. Considerado un auténtico roble y un libro abierto sobre las labores del campo y la siembra, su presencia continúa siendo el tesoro más valioso para un pueblo que hoy celebra su vida con profundo orgullo.






