El envejecimiento es un proceso continuo, pero a partir de los 60 años se inicia formalmente la etapa de adulto mayor. La doctora Rosibel Villegas, médico geriatra, advierte que la calidad de vida en esta fase depende enteramente de los hábitos previos. Esta especialidad médica busca abordar de forma integral patologías crónicas como la hipertensión, la diabetes y la osteoartrosis, educando a las familias para no normalizar el deterioro físico o cognitivo como simples «achaques» ineludibles de la vejez, evitando así que el paciente pierda su autonomía prematuramente.

Uno de los mayores temores familiares es la pérdida de memoria, asociada comúnmente solo a la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, la Dra. Villegas destaca la alta incidencia de la demencia vascular, provocada por una hipertensión no controlada que genera microinfartos cerebrales asintomáticos.
La especialista compartió en una entrevista con @ysbelsyhernandez que los primeros signos de deterioro abarcan el olvido de acciones inmediatas como afirmar haberse bañado o comido cuando no es así, evolucionando luego hacia cambios bruscos de conducta, agresividad, alucinaciones y delirios, lo que hace indispensable un manejo especializado.
Resulta vital un diagnóstico preciso, ya que existen severos cuadros emocionales que simulan una demencia. La soledad derivada de la viudez o la emigración familiar desencadena depresión en muchos abuelos, manifestándose con apatía y descuido personal; síntomas que se confunden fácilmente con daño neurológico. Detectar el problema a tiempo permite tratar la depresión o, en caso de una demencia confirmada, indicar fármacos que ralentizan el daño cerebral, brindando a la familia años de tranquilidad a pesar de que aún no exista una cura definitiva.
La prevención y la empatía son las mejores herramientas para una longevidad saludable. La experta recalca la importancia de mantener la actividad física y una dieta rica en proteínas, rompiendo la costumbre de alimentar al anciano únicamente con sopas, atoles y carbohidratos. Además, enfatiza que tratar al adulto mayor como a un niño vulnera su dignidad y bienestar.






