Propietarios y encargados de pequeños locales comerciales en el municipio Urbaneja, estado Anzoátegui, han alzado su voz para denunciar las graves consecuencias que las constantes fallas y fluctuaciones en el servicio eléctrico están generando en sus estructuras de costos y estabilidad financiera.

A esto se le suman los recurrentes apagones que interrumpen la operatividad diaria de los negocios, obligándolos a suspender operaciones de manera imprevista.

Ante la falta de respuestas definitivas, muchos negocios se ven en la obligación de invertir recursos adicionales en la adquisición o alquiler de plantas eléctricas y combustible.

Pero en el caso de locales que no cuentan con generadores, como es el caso de una peluquería en la zona, aseguran que su productividad ha bajado.

«Generalmente eran 4 horas y últimamente se ha extendido a 6 horas, muchas veces de manera interdiaria», aseveró María Sequea encargada de una peluquería en la ciudad.

Al igual que otros comerciantes, considera que es necesario que la empresa estatal informe con un cronograma sobre las horas exactas de los cortes ya que esto les permitirá organizar sus citas.

«En el caso de la peluquería, nuestras clientas hacen citas y si en ese momento se va la luz no podemos atenderlas, lo cual afecta nuestra productividad y genera un malestar entre nuestros clientes», expresó.

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