En las montañas de Sanare, estado Lara, la historia de Carmen Fernández demuestra que emprender no tiene fecha de vencimiento. Tras retirarse como secretaria bancaria para cuidar a su nieto, Carmen sintió la necesidad de mantenerse activa e independiente. 

Esa búsqueda de productividad la impulsó a retomar su pasión de toda la vida por el crochet, convirtiendo hilos y agujas en el motor de una nueva etapa personal.

Durante una entrevista con @ysbelsyhernandez en @noticiasdeaqui, compartió que el proyecto tomó forma en julio de 2025 bajo la marca @aurea.vzla

 Lo que inició como una alternativa para llenar su tiempo libre dio un giro inesperado cuando su nieta ofreció manejar sus redes sociales, especialmente TikTok. 

Rápidamente, sus creaciones ganaron visibilidad y los encargos de carteras en trapillo comenzaron a multiplicarse, superando expectativas y convirtiendo su pasatiempo en un demandado negocio artesanal.

El éxito de Áurea radica en un trabajo familiar que une a tres generaciones. Carmen se encarga del diseño y tejido de cada modelo proceso que toma entre un día y dos semanas según la complejidad, mientras su nieta gestiona los contactos y su hija colabora en los acabados y personalizaciones.

A sus 72 años, «la señora del crochet» es un referente de optimismo y vitalidad. Carmen anima a los jóvenes a trabajar con dedicación y demuestra que la edad jamás es un obstáculo para reinventarse. 

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