Jason Richman, cojefe de Seguridad Nacional de la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York (SDNY) y figura central en el caso de Estados Unidos contra Nicolás Maduro, cesó sus funciones el pasado 25 de septiembre. 

Su salida fue confirmada mediante un escrito judicial presentado al juez Alvin K. Hellerstein por el fiscal federal Jamie McDonald, quien solicitó formalmente el retiro de Richman del expediente que se sigue contra el dirigente venezolano.

Hasta el momento no se han revelado las razones de su partida ni su próximo destino profesional, asuntos sobre los cuales el propio Richman se ha negado a comentar. 

El abogado aportaba al caso de Maduro una vasta experiencia en seguridad nacional y narcotráfico internacional, forjada en litigios de alto impacto como los del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández y su hermano «Tony» Hernández, lo que lo convertía en un activo considerado crucial para la acusación.

Esta renuncia se materializa a menos de nueve meses del inicio del juicio contra Maduro, sumándose a otros cambios de personal recientes en la SDNY y abriendo múltiples interrogantes sobre el rumbo del proceso. 

Como consecuencia inmediata, la Fiscalía se verá obligada a designar a un nuevo abogado de amplia trayectoria que asuma la supervisión y logre sortear la significativa curva de aprendizaje que demanda un caso de tan alta complejidad.

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