Con 104 años: Cruz Esperanza la mujer más longeva de Anzoátegui, se mantiene lúcida y alegre

Con 104 años de edad, Cruel Esperanza Cardozo de Escala dice no saber cuál es el secreto para vivir con total lucidez tantos años, lo que sí tiene claro, es que su impulso para seguir siempre adelante con mucho esfuerzo, fue para sacar adelante a su familia.


En 1918 en una casa en la comunidad de La Asequia de Guanta nació Cruz Esperanza, lugar del que tiene vívidos recuerdos de las pocas viviendas que existían, de sus juegos junto a sus otros 10 hermanos, de cómo sus padres Miguel Ángel y Máxima Cardozo trabajaban, pero sobretodo rememora aquel día de 1927, cuando con apenas nueve años sobrevivieron a la inundación de la quebrada que la arrastró junto a una niña a la que salvó, al tomarla por el cabello.
“Hubo muchos muertos, vecinos que se los llevó la corriente, hasta la Virgen de Los Desamparados que estaba en una casa, mientras construían la iglesia se la llevó y luego la encontraron en un nicho de vidrio”, contó la abuela.


Cruz Elena siempre fue una mujer trabajadora, que se desempeñó desde los 13 años de edad como comerciante, viajando hacia Margarita para traer a tierra firme mercancía, para ayudar a sus padres, luego de casarse a los 21 años con José Francisco Escala y de tener 11 hijos esta labor no se podía detener, pues afirma que “siempre quise garantizarle estudios a mis hijos, porque yo no estudie”.


Es así como además de dedicarse a la venta de diversidad de productos, la guanteña ya mudada al campo El Chaure con su familia, se dedicaba a hacer de todo un poco, dulcería criolla, manualidades, costura, coronas para los difuntos, entre otros.
 Esta necesidad de mantenerse activa nunca la abandonó pues, cuando tuvo oportunidad se convirtió en anfitriona de viaje, vendiendo rifas para sortear estadías en otros países, esto le permitía salir de Venezuela muchas veces y también traer mercancía. Y cuando tenía 75 años se dispuso a hacer cursos de manualidades y repostería, pero cuando tocó la clase de dulces criollos, ella se convirtió en la profesora.


Cruz Esperanza es ejemplo de la mujer venezolana, es el orgullo de sus hijos, 32 nietos, 56 bisnietos y 13 tataranietos, pues aunque ya ha perdido parte de la visión, audición y las fuerzas en sus piernas que la obligan a usar andadera, mantiene el ánimo y las ganas de seguir haciendo cosas como por ejemplo sus hermosas muñecas.
      
📝@lamanzano75

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