Desde finales de febrero se le notificó a los padres y representantes cuyos hijos practican béisbol en el estadio de Lechería que se iba a cerrar para pintar algunas áreas.

Han pasado varias semanas y aun permanece cerrado, incluso parte de la grama se levantó y ahora los representantes del equipo Tigritos deben costear su instalación, según refiere un denunciante quien considera algo injusto, ya que en las instalaciones hacen vida varias academias e incluso equipos de softbol, «así fue hace unos años cuando el gobernador donó el techo, los de Tigritos pagamos la instalación a pesar que son varios los equipos que se benefician».

Mientras recolectan el dinero y se arregla lo necesario para abrir nuevamente las puertas del estadio los niños hacen sus prácticas en el terreno frente a Villasol, lo que consideran es «inhumano» para los pequeños deportistas.

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