Aunque pareciera una historia de ficción, desde el pasado mes julio, oficiales encubiertos de la Policía de la Ciudad de Nueva York, venían haciendo seguimiento a una red de venta de armas y drogas integrada por migrantes venezolanos, recién llegados a la Gran Manzana.

La Operación fue denominada “Descarrilamiento del Tren”, ante la presunción de que se trataba de miembros de la banda venezolana Tren de Aragua, lo cual no ha sido confirmado.

Todo resultó en 10 jóvenes, incluyendo dos mujeres, que fueron acusados de venta ilegal de armas de fuego, posesión ilegal de armas, conspiración y distribución de drogas en una operación que no solo incluía Nueva York, sino otros estados y Colombia.

En una serie de allanamientos, se decomisaron 34 armas, incluidos dos rifles de asalto y 48 gramos de un cóctel de drogas conocido como tusi o «cocaína rosa”, como detalló la fiscalía de Queens en un comunicado.

Muchas de las armas fueron comercializadas a través de canales de mensajería de texto. Lo que no sabían los presuntos delincuentes, es que la mayoría de esas ventas, la hicieron a policías encubiertos que investigaban al grupo delictivo.

Los precios de venta de las armas oscilaron entre $1,200 y $2,800.

Los implicados podrían enfrentar condenas de 15 a 25 años. Se trata de Enyerbert Blanco (24), Wrallan C. Meza (27) Leoner A. Aguilera (21) Brayant O. Aguilar (21) Rosemary T. Sanchez (24) Enyerling R. B. Zambrano (29) Alejandro J. Rondon (19) y Oscar Q. Sosa, (31).

Todos habían llegado al país en 2023 luego de haber cruzado la frontera sur con México.

Texto: @fermartinezm

Fotos: The New York Post

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