La Federación Venezolana de Maestros (FVM) ha denunciado formalmente al Ministerio de Educación por la suspensión arbitraria de las nóminas de más de 50 mil docentes en todo el territorio nacional. Esta medida ha impactado severamente a educadores activos, jubilados e incluso a personal con enfermedades terminales, privando a miles de familias de su único sustento.

Carmen Teresa Márquez, presidenta de la FVM, calificó el hecho como un «acoso sistemático» contra el gremio, señalando que esta acción ocurre mientras el sistema educativo enfrenta un déficit crítico de 250 mil profesionales. Márquez destacó la brecha insostenible entre la realidad económica y los ingresos percibidos: con una canasta básica que ronda los 700 dólares, los maestros se han visto obligados a recurrir al comercio informal, la repostería o la peluquería para evitar el hambre, ante la imposibilidad de cubrir sus necesidades con el salario actual.
Ante la falta de respuestas institucionales y lo que el gremio define como «salarios de miseria», la federación advirtió que las medidas de presión aumentarán. En los próximos días, los docentes evaluarán la convocatoria a un paro nacional como un recurso urgente para exigir dignidad y el respeto a sus derechos laborales fundamentales.





