La junta investigadora de la Fuerza Aérea Boliviana presentó este jueves el informe oficial sobre el accidente del Hércules C-130 ocurrido a finales de febrero, un suceso que dejó un saldo doloroso de más de 20 personas fallecidas.
Un cúmulo de factores fatales
Según los expertos, el siniestro no se debió a una sola causa, sino a una cadena de eventos que impidieron un aterrizaje seguro en el aeropuerto de El Alto:

Fallas de Comunicación: La aeronave no recibió datos oportunos por parte del sistema de control aéreo, lo que dejó a la tripulación sin herramientas clave para la maniobra.
Clima Extremo: El vuelo se vio sorprendido por una tormenta eléctrica que incluyó fuertes lluvias y granizo, complicando la visibilidad y el control.
Decisiones en Cabina: Ante el mal tiempo, los ocho tripulantes decidieron desviar la ruta original. Esto provocó que entraran a la pista por un acceso no planificado y con un exceso de velocidad que resultó fatal.
El impacto en la población
La tragedia se agravó al ocurrir cerca de una zona urbana a unos 15 kilómetros de La Paz. Parte del fuselaje de la aeronave terminó fuera del perímetro aeroportuario, alcanzando a civiles que se encontraban en el lugar. Las autoridades confirmaron que, lamentablemente, la mayoría de las víctimas mortales fueron ciudadanos que estaban en tierra al momento del impacto.
Este informe busca esclarecer los hechos y establecer responsabilidades sobre un accidente que ha conmocionado a la opinión pública boliviana e internacional por el alto número de víctimas inocentes.






