Guía , protectora y fuente inagotable de amor. Así describe Aurimar Rivas su rol como madre, ese mismo rol que asumió desde joven pero que la impulsó a salir adelante por y para sus hijos.
Las noches sin dormir, los días agitados fueron oportunidades para aprender lecciones valiosas y hoy más que nunca caminar de la mano de Dios.
Aurimar Rivas es una mujer de 43 años cuya vida ha estado marcada por la dedicación y el compromiso tanto en su hogar como en su oficio de peluquería, trabajando en reconocidas estéticas de la zona y actualmente en Consentidas Lechería.
Destaca que es gratificante poner sus conocimientos al servicio de todos para ayudarles a verse y sentirse bien.

Su formación como peluquera y manicurista no solo fue un camino de superación personal, sino la herramienta fundamental para sacar adelante a sus hijos, Gabriel y Franchesca.
Asegura que a pesar de los obstáculos que enfrentó al ser una madre joven, siempre contó con el apoyo de su familia, especialmente de su madre, lo que le permitió equilibrar las largas jornadas de trabajo con la crianza de sus hijos.
Para ella, ser mamá y abuela es una bendición que le ha otorgado la dicha de ver a sus hijos convertirse en adultos exitosos; Gabriel, se destaca como actor de teatro, y Franchesca, ha seguido sus pasos en el mundo del maquillaje y la estética.
Considera que el secreto de su éxito personal y profesional ha sido la organización y la disciplina, logrando establecer prioridades claras en sus facetas.
Además de su labor profesional, Aurimar actualmente tiene un rol activo en su comunidad religiosa junto a su esposo Luis.
En la iglesia “La ciudad del Refugio”, se desempeñan como líderes y coordinadores, desde donde impulsan a otras personas a no rendirse ante las adversidades y poner su fe en Dios por sobre todas las cosas.

Agradece además el apoyo de sus mentores religiosos como el apóstol Felix y su esposa, quienes les han brindado la confianza de ser formadores en esta congregación.
Su mensaje para las madres que están comenzando en el oficio de la peluquería es claro: el equilibrio es posible si se trabaja con amor, valor y la determinación de alcanzar el éxito sin importar lo difícil que parezca el camino.





