La ONG Centros Comunitarios de Aprendizaje (Cecodap) denunció que la crisis eléctrica que atraviesa el país está vulnerando los derechos, el bienestar y la salud mental de los niños y adolescentes. Esta problemática se sustenta en los alarmantes datos de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi 2025), la cual revela que nueve de cada diez hogares enfrentan cortes eléctricos diarios o esporádicos, una realidad que, según la organización.

En el ámbito educativo y cotidiano, la inestabilidad de los servicios básicos ha generado un entorno hostil para el aprendizaje. La institución advierte que muchas escuelas operan con ventilación insuficiente, acceso limitado al agua potable y baños inoperativos, lo que obliga a algunos estudiantes a reducir su consumo de líquidos para evitar usar las instalaciones sanitarias. Sumado a esto, los alumnos deben soportar altas temperaturas que merman su concentración en las aulas y, al llegar a casa, se ven obligados a realizar sus tareas en medio de constantes apagones.
La acumulación de todas estas precariedades trasciende lo físico y golpea fuertemente el desarrollo integral de los menores de edad. Cecodap subrayó que los jóvenes viven inmersos en una «incertidumbre permanente» derivada de las alteraciones en sus ciclos de sueño, los cambios repentinos de rutina y la pérdida de conectividad. Todo este escenario genera un preocupante aumento del estrés que atenta de forma directa contra el ejercicio efectivo de su derecho a la educación, al descanso y, fundamentalmente, a la salud mental.





