Al menos 14 personas fallecieron y siete se encuentran desaparecidas tras un potente terremoto de magnitud 7,8 en la escala de Richter registrado este lunes en la isla de Mindanao, en el sur de Filipinas. Las autoridades de Defensa Civil confirmaron la cifra de víctimas y reportaron unos 10.000 damnificados en las zonas afectadas. Asimismo, se ha activado una alerta ante el riesgo de un tsunami destructivo en varios puntos de la región, lo que mantiene en vilo a las comunidades costeras del archipiélago.

El Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Phivolcs) detalló que el seísmo tuvo su epicentro a unos 32 kilómetros al oeste de Maasim, en la provincia de Sarangani, con una profundidad hipocentral de 33 kilómetros y más de 140 réplicas posteriores. Tras el movimiento telúrico, ya se han registrado olas de hasta un metro de altura en las costas de Kiamba, Maasim y Kudarat. De igual forma, la Policía de la ciudad de General Santos confirmó el derrumbe de varios edificios y restaurantes, daños materiales que también han quedado evidenciados en videos difundidos en redes sociales.
A pesar de que las evaluaciones de daños siguen en marcha, el Gobierno filipino ha reaccionado para llevar alivio a los afectados. La portavoz de la Presidencia, Claire Castro, aseguró que el Estado cuenta con los recursos financieros necesarios para afrontar la emergencia. «Los fondos disponibles son suficientes para las operaciones de rescate y recuperación, con el objetivo de minimizar el impacto del desastre», puntualizó la funcionaria, garantizando el despliegue inmediato de la ayuda humanitaria.





