La candidata de derecha Keiko Fujimori ha vuelto a adelantarse, aunque levemente, frente a su rival de izquierda Roberto Sánchez en el último tramo del reñido conteo de votos tras la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú, celebrada el domingo pasado. Según los datos oficiales de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), con el 98,2% de las boletas escrutadas, la líder del partido Fuerza Popular, quien se postula a la presidencia por cuarta vez supera a Sánchez, de Juntos por el Perú, por una diferencia de apenas unos 650 votos. Este ajustadísimo recuento otorga actualmente a Fujimori un 50,002% de los sufragios, mientras que su oponente suma el 49,998%.

Ante un margen tan estrecho que prácticamente podría considerarse un empate técnico, las autoridades todavía no han declarado un vencedor oficial para elegir al noveno presidente que tendrá el país en una década. El proceso para conocer el resultado final se prolongará debido a que el 1,76% de las actas electorales, que representan alrededor de 400.000 votos, han sido impugnadas y deberán pasar por una revisión. Esta situación añade más suspenso a unos comicios que ya venían seguidos al milímetro tras la primera vuelta de abril, cuyos resultados tardaron un mes en conocerse debido a problemas logísticos y denuncias de fraude.
Se prevé que el escrutinio continúe durante varios días e incluso semanas antes de que se defina oficialmente al ganador. De consolidarse esta mínima diferencia en las actas restantes, esta podría convertirse en la tercera elección presidencial consecutiva en el país que termina con un margen inferior al 1%, reflejando la enorme expectativa y la profunda división política que vive la nación.





