El maestro panadero Nelson «Pocho» Suárez (@pochove), ha logrado mantener viva la masa madre más antigua registrada en Venezuela, un fermento natural cuyo origen se remonta al estado Táchira en 1890. Creada por su bisabuelo, José Isaías Montiel, durante su labor hornera, esta reliquia gastronómica fue heredada en 1935 por la abuela de Nelson, Mercedes Montiel, de quien hoy toma su nombre oficial. El incalculable valor histórico de este ingrediente ha sido respaldado y verificado por investigadores como Leonor Peña y el fallecido expresidente Ramón J. Velázquez, quienes confirmaron mediante antiguos libros contables la asombrosa continuidad ininterrumpida de esta receta familiar a lo largo del tiempo.

Preservar este patrimonio alimentario representa un verdadero «acto de amor» y disciplina diaria para la familia Suárez, que ya integra a su quinta generación en el amasado. Este fermento vivo exige una alimentación diaria a base de agua y harina de trigo para sobrevivir, manteniéndose activo a través de dos variantes: una para panes salados y otra tradicionalmente llamada talvina, una masa madre venezolana enriquecida con papelón y especias, ideal para panes dulces. Aunque inicialmente en su hogar se referían a esto simplemente como «fermento», los posteriores estudios en tecnología de alimentos de Nelson le permitieron descubrir que aquel legado familiar era lo que mundialmente se consagraba como una auténtica e invaluable sourdough o masa madre.

Actualmente, Suárez recorre el país celebrando el evidente renacer de la panadería venezolana, impulsado por emprendedores que buscan rescatar los procesos artesanales y las fermentaciones lentas. Ante la popularización de la masa madre como una estrategia de marketing, el maestro hace un llamado a la honestidad en el gremio, instando a respetar los largos tiempos de reposo que garantizan la fácil digestión y calidad del pan, incluso si se usa levadura tradicional. Para democratizar y facilitar esta técnica milenaria, el panadero ha desarrollado una innovadora versión de su histórica masa madre en polvo, permitiendo a entusiastas y profesionales reactivar el fermento de «Mercedes» en 48 horas en cualquier parte del mundo.

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