Durante un pronunciamiento la noche del 16 de julio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, denunció la existencia de un presunto complot para alterar los resultados de las elecciones en Venezuela en favor de Nicolás Maduro. 

El mandatario aseguró que su equipo obtuvo informes de inteligencia y del FBI que evidencian cómo se manipularon los votos en ese país para beneficiar al oficialismo. Estos señalamientos coinciden con documentos históricos de la CIA que detallan el interés de las administraciones de Hugo Chávez y Maduro en utilizar sistemas electrónicos y «máquinas virtuales» para sustituir datos legítimos por cifras alteradas.

Asimismo, el mandatario estadounidense anunció la desclasificación de documentos clave de la inteligencia norteamericana que exponen supuestas vulnerabilidades en el propio sistema electoral de Estados Unidos. 

Según detalló Trump, estos archivos revelan mecanismos que habrían facilitado la intervención y explotación de procesos de votación por parte de actores extranjeros, un nivel de riesgo que calificó como «nunca pensado» para la soberanía del voto en su país.

En su declaración, Trump también dirigió acusaciones contra el Partido Comunista Chino, señalándolo de intentar influir en las elecciones de medio término y en las presidenciales de 2020 para impedir su reelección. En este contexto de seguridad electoral, el informe recordó antecedentes como el de la empresa Smartmatic, cuyos vínculos con el gobierno venezolano en 2006 fueron evaluados en su momento como una amenaza a la seguridad nacional de EE. UU., lo que forzó la venta de sus operaciones estadounidenses en 2007.

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