En medio de la devastación provocada por el reciente desastre natural, Jazmín Ramírez Blanco, educadora de la Escuela Cruz Felipe Iriarte y paciente oncológico que perdió su hogar en la tragedia, ha demostrado una resiliencia inspiradora. Tras refugiarse inicialmente cerca del Estadio César Nieves, la docente dio un paso al frente para fundar la «Escuela Urimare», un espacio improvisado dentro de una carpa en el sector Tres Carpas de Catia La Mar, garantizando así la educación y la contención emocional de 45 niños del campamento.

Lo que comenzó como una iniciativa personal movida por su profunda vocación, hoy se sostiene gracias a una red de solidaridad comunitaria. Con las donaciones de carpas, libros y útiles escolares por parte de familiares e instituciones, la escuelita ha logrado extender sus operaciones; aunque funciona principalmente en la mañana, ahora ofrece actividades de lectura y apoyo escolar durante las tardes. «Yo decía: Mis herramientas están en mis manos, en mis conocimientos», expresó la maestra, evidenciando un compromiso inquebrantable con la niñez de La Guaira ante la adversidad.

Frente al rápido crecimiento del proyecto y la alta demanda de estudiantes, Ramírez Blanco hace un llamado urgente a la solidaridad colectiva. La educadora invita a miembros de la comunidad, voluntarios y a otros docentes de la zona a aportar su «granito de arena», sumando esfuerzos humanos y materiales a esta misión vital que busca educar, proteger y sanar a los más pequeños en medio de la crisis.

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