La ciudad autónoma de Ceuta enfrenta una crisis sin precedentes luego de que más de 60.000 migrantes procedentes de Marruecos ingresaran de forma irregular en las últimas 24 horas. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificó este hecho como una «violación de la integridad territorial». La emergencia ha dejado un saldo trágico de al menos 34 personas fallecidas durante los intentos de cruce por la frontera de El Tarajal, una cifra que las autoridades advierten que podría aumentar mientras continúan las labores de búsqueda y recuperación de cuerpos.

El mandatario atribuyó esta llegada masiva a la actuación de las redes de tráfico de personas, a las que acusó de hacer una lectura interesada de una reciente sentencia del Tribunal Supremo. Dicho fallo establece que quienes acceden a Ceuta y Melilla por vía marítima no pueden ser objeto de devoluciones sumarias, al considerarse que no existe una barrera física en ese tipo de ingreso. Según explicó Sánchez tras sus interlocuciones con las autoridades marroquíes, esta interpretación de las mafias «ha corrido como la pólvora», provocando así la avalancha humana hacia territorio español.
Ante la gravedad del escenario, el jefe del Ejecutivo se desplazó hasta Ceuta en compañía del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Durante su visita, Sánchez envió un mensaje de firmeza al asegurar que el Gobierno recurrirá a «todos los resortes del Estado» para restablecer de inmediato el control de la frontera y garantizar la seguridad y tranquilidad de los ciudadanos.





