Lejos de su tierra natal, pero con el fervor intacto en el pecho, la comunidad venezolana residente en Houston se dio cita en la Iglesia St. Bartholomew para conmemorar la festividad de la Virgen del Valle, demostrando que el amor por la «Reina de los Pescadores» no conoce de límites geográficos ni de distancias.
Los devotos elevaron sus plegarias para agradecer y pedir la bendición de la patrona del oriente venezolano.
Cada detalle de la celebración estuvo impregnado del calor de hogar que caracteriza a esta diáspora: las manos dedicadas de Carolina Pedrique y Carolina Vera vistieron a la Virgen con un hermoso manto de flores frescas, un tributo lleno de ternura y nostalgia.

Por su parte, el oriental Richard Quijada sorprendió a los presentes con una imponente representación de la advocación mariana elaborada con globos, una obra de arte efímero que cautivó y llenó de orgullo a los feligreses congregados.





