A propósito del mes dedicado a la concienciación sobre la salud mental y la preservación de la vida, Alondra Ortega (@alondraortega314), de 25 años, compartió un testimonio marcado por la resiliencia y la superación personal en una entrevista con @ysbelsyhernandez en @noticiasdeaqui 

Su historia comenzó a los 14 años, cuando el acoso escolar severo, expresado en agresiones verbales y ataques físicos, desencadenó un profundo quiebre emocional y su primer diagnóstico de depresión. A pesar de la omisión institucional frente al bullying que sufrió en la etapa escolar, el respaldo oportuno de su familia fue determinante para iniciar un tratamiento especializado.

Años después, a los 22 años y en pleno embarazo, un fuerte conflicto personal detonó una recaída compleja. Este periodo representó uno de los momentos más dolorosos de su vida, donde la intervención médica de su psiquiatra y psicóloga resultó fundamental. Con un tratamiento adaptado a la gestación y una supervisión familiar constante durante las 24 horas, Alondra logró salir adelante, demostrando que la atención profesional a tiempo es capaz de resguardar tanto la integridad de la madre como la del bebé por nacer.

Su experiencia resalta la responsabilidad decisiva del entorno familiar y social para detectar señales de alerta. El acoso, el rechazo a la apariencia física y el aislamiento no deben minimizarse como simples «juegos de niños» ni asociarse con intentos de llamar la atención. Quien atraviesa por un sufrimiento profundo suele dar indicios de su malestar, por lo que resulta indispensable actuar con empatía, escuchar con respeto y brindar ayuda antes de que la desesperanza eclipse la voluntad de seguir adelante.

Hoy, Ortega alza su voz para romper los tabúes y la discriminación que rodean a la psiquiatría y la psicología. Atender la mente es una necesidad médica tan legítima como tratar cualquier condición física. Asistir a terapia, cumplir con un tratamiento prescrito y buscar apoyo no son muestras de debilidad ni modas pasajeras, sino actos de profunda valentía para sanar, comprender que no se está solo y devolverle el verdadero sentido a la vida.

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