El ciudadano venezolano Wilber Garcés, de 29 años, denunció una grave falta de atención médica desde un centro de detención en el sur de Texas, luego de ser herido de bala por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El suceso ocurrió el domingo 20 de septiembre en Austin, cuando Garcés trabajaba entregando comida a domicilio y su vehículo fue impactado por una camioneta negra sin identificación policial. Tras el choque, los oficiales abrieron fuego y lo hirieron en la espalda, por lo que el joven permanece detenido con un proyectil aún alojado en su cuerpo.

Durante una rueda de prensa encabezada por su abogada, Kate Lincoln-Goldfinch, y su esposa Elizdar, Garcés ofreció su testimonio vía telefónica ante medios, activistas y políticos locales. “No recibí la atención médica adecuada. ¿Cómo me va a dejar la bala ahí?”, cuestionó el inmigrante, quien relató que al momento de ser interceptado pensó que los ocupantes de la camioneta eran personas comunes, desconociendo por completo que se trataba de un operativo migratorio.
El violento arresto de Garcés ha desatado una ola de protestas en la capital de Texas y un fuerte rechazo por parte de legisladores y defensores de los derechos civiles en Estados Unidos. Este incidente marca un giro drástico en la vida que el venezolano buscaba construir desde su llegada al país en 2024, poniendo nuevamente bajo escrutinio las prácticas y el uso de la fuerza por parte de las autoridades migratorias.





