Un hecho insólito sacudió al fútbol de Brasil durante una semifinal del campeonato Sub-20 entre Uberlândia y Mamoré, donde una pelea generalizada terminó con 51 tarjetas rojas.

De acuerdo con los reportes difundidos, el árbitro expulsó a 43 jugadores y ocho integrantes de los cuerpos técnicos, luego de que se desatara una batalla campal en el campo de juego.

El encuentro tuvo que ser suspendido y el episodio superó el récord anterior de 36 expulsiones, registrado en un partido del fútbol argentino en 2011.

Como consecuencia de lo ocurrido, Uberlândia decidió no disputar el partido de vuelta y cedió los puntos a su rival. El equipo quedó con apenas siete futbolistas disponibles, por lo que Mamoré avanzó a la final.

El episodio se convirtió en uno de los más extraordinarios registros disciplinarios en la historia del fútbol.


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