La selección venezolana mantuvo el control del esférico con un 56% de posesión, pero careció de la efectividad necesaria de cara al arco rival.

El combinado nacional sumó un nuevo desafío a su preparación tras pactar un empate de 0-0 frente a Jordania, en un partido marcado por la intensidad en el medio campo y el duro planteamiento defensivo de ambas escuadras.
A pesar de que los criollos dominaron los tiempos del compromiso con un 56% de posesión de balón y exigieron en un par de ocasiones al guardameta rival con dos remates directos, el arco se mantuvo cerrado durante los noventa minutos reglamentarios.
En el apartado defensivo y disciplinario, el conjunto venezolano supo sobreponerse a la presión del cuadro local, que intentó aprovechar los espacios con constantes incursiones ofensivas (12 tiros desviados y 6 al arco).
Aunque la Vinotinto cometió 13 faltas a lo largo del encuentro y vio una tarjeta amarilla, el orden táctico evitó mayores sobresaltos, sellando un empate que deja tareas pendientes en la definición de cara a los próximos compromisos internacionales.
✍🏻 Carlos Millán, pasante USM





