Carlos Raúl Hernández “La OEA pudo haber sido un factor esencial para una negociación en Venezuela”.

El año pasado ha demostrado que América Latina se ha convertido en foco de la pandemia, ya que las consecuencias se agravan con la debilidad de protección social, la fragmentación en los sistemas de salud y la profunda desigualdad. La región experimentó un número significativo de crisis políticas y protestas en 2019 y 2020, un aumento en la desigualdad y discriminación en el contexto del COVID-19, que ha afectado negativamente los derechos humanos y el desarrollo en la región.

La Asociación Civil Muévete Venezuela ha estado promoviendo el análisis y el debate plural sobre el accionar de la Organización de Estados Americanos (OEA) ante los retos de América Latina.

“OEA en crisis” fue el nombre de la actividad que se efectuó el 24 de mayo del presente año en ocasión del ciclo de conferencias organizada por la asociación. El doctor en Ciencias Políticas, Carlos Raúl Hernández fue el encargado de dictar esta conferencia ante múltiples jóvenes suramericanos.

Los retos de la OEA.

Hernández desarrolló un análisis en el que precisó que la OEA siempre ha sido un organismo bajo cuestión ya que no complacía a las diversas corrientes y cada vez que tomaba decisiones, en el ámbito internacional, perjudicaba a algún sector.

“La OEA cumplió un gran papel en los años 60 con la expulsión de Cuba cuando la revolución había empezado a extenderse y a inestabilizar a los gobiernos latinoamericanos. En aquel entonces surgió una crítica de la izquierda a la OEA porque la llamaban colonia de Estados Unidos. Eso fue una mentira ya que el gobierno venezolano declaró con la expulsión que un organismo multilateral no puede estar en otro país que financie guerrillas y crimines como hizo Cuba en aquel entonces con los países democráticos de la región”.

El Doctor en Ciencias Políticas comentó que la OEA tuvo un largo periodo en que cumplía funciones diplomáticas no conflictivas y que realmente América Latina vivió un largo periodo de estabilización democrática. Añadió que la OEA, en ese sentido, cumplió un papel diplomático útil.

Para Hernández el último Secretario General ha  desnaturalizado por completo el papel del organismo internacional por diversas razones.

“La OEA pudo haber sido un factor esencial para una negociación en Venezuela, para lograr una salida democrática a la crisis que aquí se vive pero fue todo lo contrario. Cometió uno de los errores más antidemocráticos que se recuerden, siendo un organismo multilateral decidió participar en el conflicto interno de un país, no para ayudar a resolver el conflicto sino, para ponerse del lado de un sector, esto ha sido trágico para la propia OEA porque ha contribuido a su desprestigio, pero la institución perdió la identidad y su papel de resolver conflictos en la región”, dijo.

El rol de la OEA es diplomático

A su juicio, el papel de la OEA debe ser diplomático y la diplomacia es una forma aún más refinada de la política. “La OEA por supuesto se le critica desde la izquierda en el papel con Venezuela y con toda razón porque su papel ha sido empeorar la situación del país. Empeorarla en todo sentido porque ha hecho una cosa sin precedente, pero nunca olvidaremos que Luis Almagro /secretario general de la OEA) llamó a abstenerse en las elecciones de 2018”.

Hernández recordó que el Secretario General también llamó una vez a una insurrección y un golpe de estado en Venezuela: “Es decir, cosas que no tienen que ver con un cargo diplomático de esa magnitud. También recibe críticas justificadas por los amigos del gobierno venezolano y cualquiera que tenga sentido común. Todos los que se dan cuenta que con esa actitud está perjudicando una salida democrática del gobierno”.

Con respecto a la actuación de la misión de Observación Electoral en Bolivia en 2019 determinó que en ese país hubo un fraude electoral para beneficiar a Evo Morales, así lo reiteró Manuel González, jefe de la misión de la OEA invitada a auditar esos comicios y que le valió varias críticas internacionales de los partidos de izquierda. En torno al caso boliviano Hernández manifestó: “Fue perfectamente justo que la OEA no pasara sin decir nada por los golpes de estados que cometió Evo Morales que fueron 3”.

1)    Pretender lanzarse cuando la constitución se lo prohibía.

 2)llamar a un referéndum ilegal que pierde y luego se postula en contra de la constitución.

3) Parar los escrutinios en Bolivia.

En ese sentido, Hernández aclaró que la acción de la OEA tuvo su justificación, pero igualmente las cosas que hace, no las realiza como acción diplomática, sino que “las hace como un activista político y eso es fundamental. Lo que hay que criticar es que la función de un organismo internacional es actuar diplomáticamente y no actuar como activista de partido”.

La Organización de Estados Americanos tendrá que cambiar.

Al ser consultado sobre sobre las transformaciones que debe tener la OEA para adecuarse a las realidades políticas de la región, el politólogo destacó que. Luis Almagro ha desacreditado a la OEA hasta al máximo.

“Es difícil que la organización pueda caer más en la apreciación que mereciera o debiera tener porque hay que recordar que un organismo, de esas características, es para resolver conflictos y no para profundizarlos. Almagro no solamente ha profundizado en los conflictos, sino que se introduce en ellos como una parte más”.

En este sentido Hernández argumentó que la OEA tendrá que cambiar, sin embargo, para lograrlo tendrá que haber el interés de los países latinoamericanos en ese cambio y no parece haberlo.

“Uno de los efectos de la gestión de Almagro es que le ha quitado entidad y hace ver efectivamente a la organización como un organismo que esta puesto ahí para que, en un momento dado, pueda ejecutar las decisiones de Donald Trump, eso fue lo que desgraciadamente termino siendo la OEA, un instrumento muy mediocre de una política internacional dirigida por Trump que era absolutamente caótica, desenfrenada y contraproducente. La OEA no tuvo el tacto de moderar su actuación para no convertirse en un apéndice de las locuras del expresidente estadounidense”.

Para finalizar la conferencia, el especialista concluyó que “que existe una correlación de fuerzas a favor de la presencia hemisférica de los norteamericanos en la región, pero la función de la OEA es no perder la postura si la pierden en Estados Unidos, más bien debe ser un factor de moderación”. 

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