La joven brasileña Maria Eduarda Rodrigues de Freitas, una instructora de gimnasio de 21 años, falleció trágicamente el pasado sábado tras ser lanzada al vacío sin ninguna sujeción desde el puente del Esqueleto, en la ciudad de Limeira. La víctima murió a causa de múltiples fracturas durante una jornada de bungee jumping y fue enterrada este domingo en la localidad de Jandira, São Paulo. Se conoció que había pagado 25 dólares por la experiencia y 30 dólares adicionales por llevar una cámara en la mano para grabar el momento, un dispositivo que los investigadores aún no han logrado localizar.

El fatal desenlace quedó documentado en un video en el que se observa cómo la joven es alzada por el equipo, adopta la posición de un avión y es arrojada desde el puente; al instante, uno de los presentes se percata de que la cuerda pertinente seguía tirada en el suelo. La situación dejó en evidencia una grave falta de protocolos básicos de seguridad en un evento que ya contaba con decenas de personas inscritas para la jornada. Tristemente, esa misma mañana, Maria Eduarda había bromeado en sus redes sociales sobre los riesgos que conllevaba la práctica de este deporte extremo.

Ante la evidente negligencia, las autoridades arrestaron a los tres operarios encargados de gestionar los saltos, quienes fueron acusados de homicidio con dolo y enviados a prisión de manera preventiva. Durante los interrogatorios policiales, los sospechosos intentaron justificarse alegando que sufrieron «un apagón» en los instantes previos al salto. Además, fueron incapaces de explicar a la policía quién era el responsable designado para colocar el arnés en la cintura y quién debía revisar que todo estuviera en orden antes de emprender el mortal lanzamiento.

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