El pasado 24 de junio, el doble terremoto provocó el colapso de las residencias Los Molinos en Caraballeda, dejando un saldo trágico para Víctor Sardinha, uno de los sobrevivientes. El hombre, que se encontraba en el cuarto piso del edificio horneando galletas junto a sus seres queridos, logró salir con vida del siniestro, pero sufrió la irreparable pérdida de su esposa, Bárbara Celeste Vivas Carvallo, su pequeña hija Lucía Teresa, su cuñada y la familia de su comadre.

Desde la cama de un hospital, con evidentes heridas y aferrado a un rosario, Sardinha ofreció su testimonio al periodista Román Camacho para relatar los angustiosos instantes previos al derrumbe. Recordó que, tras un fuerte estruendo, el piso se separó y los vidrios estallaron; al verse paralizado a escasos dos metros y medio de su esposa e hija, y presintiendo el fatal desenlace, alcanzó a gritarles con todas sus fuerzas una última declaración de amor: «Les dije que las amaba con todo mi corazón», justo antes de caer al vacío y sumirse en una total oscuridad.

Hoy, a pesar de atravesar el luto más profundo de su vida, Víctor demuestra una admirable resiliencia cimentada en su fe. Conmoviendo a quienes escuchan su historia, asegura comprender que el tiempo que compartió junto a su familia fue el justo y se declara profundamente agradecido por la inmensa felicidad que le brindaron, prometiendo que de ahora en adelante su único propósito será honrar sus memorias en vida para jamás olvidarlas.

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