Yilber, un joven violinista que sobrevivió al reciente terremoto en La Guaira, ha encontrado en la música un refugio y un faro de esperanza para su comunidad. Actualmente refugiado junto a su familia en un campamento improvisado, el joven ha decidido utilizar su talento para brindar un mensaje de solidaridad y aliento a sus vecinos afectados por la catástrofe.

El instrumento, que logró rescatar milagrosamente de entre los escombros, guarda un profundo valor sentimental, ya que le fue obsequiado apenas unos días antes de que el sismo cambiara el destino de la región. A pesar de haber perdido gran parte de sus pertenencias materiales, Yilber ha transformado este acto de supervivencia en una herramienta de sanación.
En un acto de profunda emotividad que conmovió a todo el campamento, Yilber ofreció una presentación especial interpretando «Amor y Control», el emblemático tema del cantautor Rubén Blades. La elección de esta pieza no fue producto del azar; sus mensajes sobre la importancia de la unión familiar y la resiliencia ante las pruebas más duras de la vida resonaron profundamente entre los damnificados.
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