La necesidad de brindar una ayuda impulsó a Anateresa Barrios (@anateresabarrios) a crear el proyecto «Camitas». Tras presenciar la realidad de los refugios, donde hay más personas que espacio tras los recientes terremotos en Venezuela, se planteó el reto de hallar una alternativa funcional y de mucho menor costo que las colchonetas tradicionales. Al negarse a quedar como una simple espectadora ante la crisis, decidió buscar una solución viable y rápida para devolverles un descanso digno a los niños afectados.

Reveló durante una entrevista con @ysbelsyhernandez en @noticiasdeaqui_ que la idea se consolidó junto a «El Refugio», una comunidad global de creativos fundada por Anateresa. Juntos diseñaron un prototipo ingenioso: un forro equipado con un cierre mágico que alberga cuatro almohadas extraíbles. Este diseño, similar a un saco de dormir, es sumamente ligero, portátil y versátil, ya que puede plegarse para usarse también como una pequeña silla. Además, es abrigador, impermeable por debajo y fácilmente lavable, lo que garantiza el mantenimiento de la higiene en medio de condiciones de emergencia.

El éxito de la iniciativa demostró el enorme poder de la solidaridad. Mediante una ventana de donaciones que duró tan solo 24 horas, recibieron una respuesta abrumadora en recursos económicos y aportes de almohadas. Aunque el núcleo del equipo operativo son apenas siete personas (cinco en Caracas y dos a distancia), el proyecto se expandió sumando voluntarios, redes de costureras, talleres e instituciones aliadas, logrando alcanzar con éxito la gran meta colectiva de fabricar un total de 850 camitas.

Con la fase de producción totalmente finalizada, el proyecto entra ahora en su etapa de logística y distribución. El equipo estará entregando las 850 camitas está semana; una hermosa muestra de cómo la creatividad logra transformar realidades.

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